Sobre la Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional es parte de nuestra inteligencia general, una parte a menudo negada y menospreciada, apagada por el brillo de la razón y del Coeficiente Intelectual, más fácil de definir y medir.

Inteligencia emocional

Antes se tendía a considerar la inteligencia como un factor exclusivamente intelectual, sin ninguna relación sentimental.

Recientemente surge la tendencia a considerar diferentes tipos de “inteligencias“, entre ellas la emocional. Podemos reconocer la inteligencia emocional porque nos pone en contacto con lo que hay de humano en una persona.

Cuando somos capaces de reconocer nuestros diferentes sentimientos, la posibilidad de controlarlos es mucho mayor.

Así, cuando estamos  tristes, estaremos cerrados, retraídos. Por el contrario, cuando estamos alegres, estaremos de buen humor. Pero si no sabemos cómo estamos, tampoco sabremos cómo actuar.

También hemos de tener en cuenta que hasta las llamadas emocionespositivas” tienen facetas delicadas o inconvenientes. Por ejemplo: el entusiasmo, a veces, puede llevar a un comportamiento fanático.

El psicólogo John M. Gottman dijo: “Hablar de sentimientos ayuda a los niños a estar capacitados para controlarlos y a no ser irreflexivos. Se ha comprobado que el hecho de hablar sobre las propias emociones tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso“.

Habilidades para desarrollar nuestra Inteligencia Emocional

Podemos aprender mucho sobre nuestras emociones. Igual que aprendemos otros conocimientos en nuestra vida, la estructura emocional básica puede ser modificada mediante una toma de conciencia y cierta práctica. El aprendizaje es capaz de formar algunos aspectos importantes de la realidad emocional individual y colectiva.

Como las emociones, los pensamientos y las acciones se enlazan, nuestras habilidades para formar una educación emocionalmente inteligente deben hacer uso de varios principios al unísono.

Bajo la clave adecuada, uno puede decir cualquier cosa; bajo la clave equivocada, nada vale. Acertar con la clave es lo esencial”, según George Bernard Shaw.

La opinión que nos creamos de algo o alguien está basada en los diferentes prejuicios y creencias que tenemos en función de nuestro círculo social, cultural y personal, incluyendo nuestras experiencias personales.   Estos dictámenes involuntarios pueden acabar resultando erróneos y provocar ciertos  problemas de relaciones interpersonales.

Muchas veces las emociones nos juegan malas pasadas, no siendo las más adecuadas. Tenemos que trabajar para  dominar los  impulsos y saber usarlas adecuadamente y en el momento necesario; trabajar para conseguir este equilibrio en nuestra Inteligencia Emocional, para que sea nuestra compañera en las relaciones con los nuestros. La persona Inteligente emocionalmente no es aquella que no se descontrola, sino aquella que reconoce que necesita desahogar una emoción en el momento justo y con la persona adecuada.

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5 Comentarios
  1. abril 23, 2012
  2. septiembre 25, 2013
  3. septiembre 25, 2013
  4. octubre 1, 2013
  5. octubre 4, 2013

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