Método Alexander para Corregir las malas Posturas

Hay personas que sufren tensión muscular crónica y esto provoca la desviación de la cabeza, el cuello y la espalda, el hundimiento de los hombros y una postura desequilibrada. Si esto no se corrige, la columna vertebral se sobrecarga y puede aparecer una desviación en la base del cuello, que causa dolores de espalda y pudiendo afectar el funcionamiento del corazón, los pulmones y el aparato digestivo.Método Alexander para el dolor de espalda

Alexander se observó en un espejo mientras practicaba unos ejercicios de voz para ver si realizaba algo mal. Vio que al comenzar a pronunciar, tensaba su cuello. Inclinaba la cabeza atrás y los músculos de la garganta se dilataban. Entonces utilizó varios espejos para mirarse en diferentes posiciones. Concluyó que si cambiaba ciertos hábitos su voz mejoraría.

El Método Alexander

El método Alexander es sencillo y práctico y ayuda a mejorar el “uso que hacemos de nosotros mismos” en los movimientos, en casa, en la escuela, en el trabajo, en el deporte, etc., consiguiendo reducir las tensiones, aliviar las articulaciones, mejorar la coordinación, la facilidad en el movimiento, el equilibrio y la respiración.

A veces la solución a ciertos dolores de cabeza, no siempre está en tomar pastillas, sino en cambiar determinadas malas posturas que provocan tensión. Recuperar el cuerpo, es lo que plantea el método Alexander.

Cómo funciona el Método Alexander

El instructor enseña a la persona a corregir sus malas posturas y a cambiar el hábito de usar los músculos con el mínimo esfuerzo y la máxima eficacia. De pie, sentado o acostado, la persona se relaja y el instructor le trabaja el cuerpo para hacerle recuperar una postura más natural. La persona debe centrarse en las indicaciones de quien le maneja, que le enseña a conocer a través del método una manera de conocer todas las reacciones de su cuerpo.

Con la práctica y buscando las posturas correctas, poco a poco se aprende a reducir la tensión y a usar el cuerpo correctamente. El instructor no fuerza ni manipula el cuerpo para corregir la postura, sólo realiza ligeros ajustes para que la persona pueda caminar, sentarse, permanecer de pie y moverse de una manera más natural.

Algunos estudios realizados recientemente han aprobado los aciertos de Alexander sobre los efectos perjudiciales de las malas posturas corporales en la salud, así como la relación que hay entre la ansiedad y la tensión muscular.

Las malas posturas se adoptan incluso estando de pie, provocando dolor muscular en diversas partes del cuerpo. Al tratar de corregir una postura, se tiende a exagerarla en posición contraria, lo que también es malo. El instructor enseña a adoptar una postura equilibrada y natural. El método Alexander recupera el sistema muscular, así como restablece los movimientos naturales para reducir al mínimo el esfuerzo muscular.

El instructor utiliza la manipulación para corregir la postura corporal. A veces ayudan a relajarse a la persona y después aplican un meticuloso estiramiento de los músculos del cuello, también suaves movimientos de presión, en las caderas, el abdomen y la espalda.

Algunas malas posturas están tan arraigadas que parecen naturales, lo que muchas veces es más difícil de erradicar.

Consejos para corregir la Postura

Algunos ejemplos que deben seguirse y otros corregirse:

No se debe ir con la cabeza agachada, curvar la espalda y hundir los hombros.

Es bueno sentir el peso del cuerpo en cada pie al cambiar los pasos.

Agachar la cabeza y tensar los hombros y el abdomen dificulta la respiración

Es bueno separar un poco las rodillas y apoyar los pies en el suelo. Las suelas de los zapatos a veces estorban en la actitud, deberíamos ir más descalzos, así fortaleceríamos los músculos de los pies. También conviene evitar el uso de tacones, ya que llevan el peso del cuerpo a la punta de los pies creando un desequilibrio.

Al sentarse, no se debe dejar caer el cuerpo, echar la cabeza hacia atrás y torcer demasiado la parte baja de la espalda.

Al sentarse se deben mantener alineados el cuello y la espalda y sólo flexionar la cadera, las rodillas y los tobillos. Hacer lo mismo para levantarse.

Al escribir no debe reclinarse, tensar el abdomen y apoyar los codos en la mesa.

Si  debe inclinar el cuerpo, que sea sólo lo suficiente para escribir con comodidad. No apretar el lápiz al escribir ni tensar los hombros al mecanografiar o usar un ordenador. La silla debe tener la altura adecuada.

La altura de la almohada ha de permitir la alineación de la cabeza y el tronco. Por eso no debe ser muy alto ni provocar molestias en el cuello.

Para llevar objetos pesados debemos mantener la espalda recta, repartiendo si es posible el peso en dos bolsas, recoger objetos en cuclillas.

Debemos mover el cuerpo de forma natural y según está diseñado para hacerlo.

La relación entre cabeza, cuello y tronco afecta a todo el cuerpo. La cabeza debe mirar arriba y adelante para estar bien puesta. Un ejercicio que propone Alexander es imaginar que una cuerda tira de la cabeza hacia arriba.
Otra práctica que recomienda es la de repetir pensamientos como: “Tengo el cuello libre, la cabeza hacia arriba y adelante, la espalda sin tensión”.

A veces nos movemos de un lugar a otro sin fijarnos que hacemos durante el recorrido, cuando simplemente prestar atención a nuestro alrededor nos relaja y distrae.

Cuando caminamos, si miramos al suelo, generamos tensión. Debemos variar ciertas actitudes rutinarias.

En el método Alexander conviene, antes de actuar, preguntarnos qué hacemos y cómo. Ante un estímulo, pararnos y buscar una respuesta adecuada, es mejor que reaccionar precipitadamente.

Las emociones influyen en la postura. Sí, nos enfadamos nos ponemos tensos, pero nosotros podemos decidir si queremos que esta emoción nos afecte o no.

Podemos comprobar la postura correcta de pie, colocando los pies a 5 cm de la pared y separados 45 cm entre sí. Nos inclinamos suavemente hacia la pared y las nalgas y omóplatos deberían tocar la pared a la vez. Si notamos un hueco entre la pared y la espalda flexionemos ligeramente las piernas y nos deslizamos por la pared dejando que, los brazos cuelguen. Si conseguimos tocar la pared con esos puntos sin doblar las rodillas puede que nos sintamos un poco raros al principio, pero estaremos erguidos.

Los beneficios comprobados del Método Alexander son:

• Mejor relajación y la mente más despejada.
Más control del cuerpo y mayor autoestima.
• Estar en posición quieta durante horas, sin sentir dolor.
• Más conocimiento y sensibilidad a los mensajes del cuerpo.
Menos cansancio al estar de pie mucho tiempo.
• Mantener una postura correcta sin esfuerzo y con naturalidad.
• Corrige malas posturas.
Elimina dolores lumbares, de espalda, hombros o cuello, provocados por malas posturas.

JOSEP MASDEU BRUFAL
Naturópata

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