Lo que comemos influye en nuestras Emociones

Las emociones tienen dos orígenes:  lo que pensamos genera emociones y lo que comemos también genera emociones.

Si bebemos un vaso de agua o de alcohol las emociones serán muy diferentes. Porque afectan a diferentes órganos.

Si comemos alimentos que bloquean el hígado o la vesícula biliar, sentiremos ira, cólera, agresividad, impaciencia… porque cada órgano, dependiendo de si funciona bien o mal, genera distintas emociones.

Comer no es solo calmar el hambre. Lo que afecta al cuerpo se propaga en la mente, por eso, si comemos comida “basura, estaremos peor física y mentalmente que si lo hacemos de forma equilibrada, con los alimentos podemos generar salud o enfermedad.

Las emociones se alimentan de emociones, no de alimentos.

Lo que comemos nos afecta emocionalmente porque si comemos cosas que nos debilitan y que nos desmineralizan, estaremos  desmotivados, con sensación de frío y pocas ganas de hacer cosas.

lo que comemos afecta nuestras emociones

Nos desmineralizamos consumiendo alimentos que tienen un pH ácido…

Con los alimentos podemos alcalinizar la sangre, comiendo  verduras, o podemos acidificarla comiendo carne. La acidificación produce desequilibrio y enfermedad.

Nosotros podemos crear nuestro propio estado de ánimo, igual que  elegimos como pensar. Pero, si tomamos alcohol, difícilmente seremos conscientes de nuestros pensamientos. La alimentación, es fundamental para darnos un poco más de estabilidad, de armonía, de paz… y después debemos observar la calidad de nuestros pensamientos, que también forman emociones.

Hay alimentos que nos desmineralizan. Nos dicen que debemos de tomar mucha leche para los huesos, pero hay gente con osteoporosis que a pesar de haber tomado mucha leche y haber ingerido carne y queso, tienen este problema. Está claro que es un tópico que se ha demostrado que no funciona.

En una comida principal no deberían faltar: cereales integrales en grano, legumbres, un alga, una verdura verde y unas cuantas semillas o frutos secos. Debemos volver a la vida natural. Tenemos que volver a la dieta de antes, a comer legumbres, verduras, piñones, nueces, semillas, frutos secos, fruta de la temporada.

Si comemos lo que necesitamos en la forma adecuada, el cuerpo emocional estará contento.

En las sociedades “desarrolladas” se come para generar emociones positivas a través de la gastronomía, pero una comilona de celebración nos embota y nos afecta de forma negativa aunque busquemos todo lo contrario. Las emociones tienen más que ver con nuestra salud a través de la alimentación que con los sentimientos que nos puede generar la degustación de un plato.

El exceso nos lleva a más excesos

En la sociedad actual, comemos mucho, pero comemos mal. A través de la comida podemos modificar la calidad de nuestra sangre. Es cuestión de cambiar los hábitos.

La verdadera nutrición es la que nos lleva a la salud total de la persona, cuidando nuestro cuerpo estaremos también cuidando nuestra mente.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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