Las Dietas Milagro, no existen

Las dietas milagro, no existen, son desequilibradas y pueden llegar a dañar nuestra salud, porque manipulan la información sobre lo que es una alimentación sana, hasta el punto que eliminan alimentos esenciales.

Unos buenos hábitos alimenticios hacen que una dieta cumpla su cometido, aunque como todo en esta vida, requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte.Adelgazar rápido

Peor que comer mucho o tener unos kilos de más, son las dietas milagro. No podemos perder en pocos días lo que hemos acumulado en mucho tiempo, no es normal y va en contra de la naturaleza.

El desequilibrio alimenticio puede causar insuficiencias nutricionales y si el seguimiento de estas dietas se alarga en el tiempo, pueden surgir problemas como mareos, falta de concentración, apatía o, degenerar en problemas de salud más serios como trastornos  hepáticos, renales o endocrinos.

En principio, un control equilibrado de la dieta basado en la reducción de las cantidades de alimentos que tomamos diariamente, acompañado de un incremento de ejercicio físico, no supone ningún peligro para la salud.

Cambiar los hábitos alimenticios es más útil que hacer dieta, porque seguir una dieta y más si es estricta no es fácil, es algo que nos acaba cansando y la abandonamos.

La alimentación influye en nuestra actividad y energía, en la capacidad de memoria y concentración, también en los estados de depresión, ansiedad y  agresividad.

Una dieta debe enseñarnos a comer y a entender la alimentación como la forma de cuidar nuestro cuerpo y de aportar los nutrientes necesarios para él. Saber qué alimentos son aptos, a qué horas, qué combinaciones hacen que los asimilemos mejor y depurar nuestro cuerpo para una correcta administración de los nutrientes es algo que tenemos que aprender.

Es saber qué alimentos debemos elegir, conociendo sus cualidades y limitar los que debemos tomar, también cómo cocinarlos para aprovechar todos sus beneficios.

Es importante que quien realiza una dieta, también debe aumentar su educación nutricional, realizando un cambio de hábitos, orientados a que el objetivo de la dieta se cumpla.

Los beneficios de una Alimentación Sana

Una alimentación sana:

  • Mejora la absorción de los nutrientes porque nuestro sistema digestivo se mantiene limpio.
  • Mejora de nuestro sistema inmunológico.
  • Mejora la piel y el cabello.
  • Mejora el sueño y con ello nuestro descanso.
  • Regula naturalmente el apetito.
  • Regula nuestro peso naturalmente de forma progresiva.
  • Elimina el mal aliento y el olor corporal.
  • Facilita el estado de bienestar y nos vigoriza.
  • Mantiene la mente despejada y facilita la concentración.
  • Mejora la relación con nuestro entorno.

Una mala digestión y una mala evacuación, hacen que nuestro cuerpo reabsorba las toxinas fecales y que produzca más grasa que guarda.

Saber combinar correctamente los alimentos hace que mantengamos un peso perfecto y un buen estado intestinal, además de colaborar a una buena digestión, un buen aprovechamiento y una posterior correcta deposición de los mismos.

La mejor dieta es la que se adapta a las necesidades de cada persona, no es lo mismo una mujer de 55 años que está en la menopausia y tiene un estilo de vida sedentario, que un joven de 25 años que hace deporte y su complejidad física es atlética.

Nuestra mejor aliada es la NATURALEZA, por eso, cada día tenemos que comer alimentos crudos, naturales, frescos y de temporada. Verduras, frutas, hortalizas, frutos secos crudos, germinados, semillas, etc., nos ayudan a mantener nuestra SALUD.

Errores que no debemos cometer:

Saltarnos el desayuno, porque este nos da energía para aguantar el día.

Comer mucha cantidad y pocas veces, se aconsejan, cinco comidas al día, repartidas en tres comidas principales y dos tentempiés a media mañana y por la tarde. No tenemos que llegar a las comidas con demasiada hambre y comer sin masticar.

La sal es necesaria para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Pero, con moderación, porque que retiene líquidos y aumenta la tensión arterial.

El agua hidrata nuestro cuerpo. Tenemos que beber al menos dos litros de agua al día. Si realizamos una actividad física que ocasione pérdida de líquidos, debemos beber más para evitar deshidratarnos.

No comer frutas y verduras, tenemos que comer de tres a cuatro piezas de fruta al día y dos raciones de verduras u hortalizas diarias. Porque nos proporcionan vitaminas y minerales que necesitamos, además de fibra para combatir el estreñimiento.

Las monodietas no son aconsejables, nuestra dieta debe ser variada y  rica y no deben faltar nutrientes porque todos son necesarios para mantener nuestra salud, proteínas, grasas, azúcares, minerales, agua, hidratos de carbono, cada uno tiene su papel en el cuerpo.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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3 Comentarios
  1. enero 21, 2014
  2. enero 21, 2014
  3. febrero 15, 2014

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