La Lengua, otro elemento de Diagnóstico

La lengua, otro elemento de diagnósticoLa lengua es un músculo formado por otros 17 músculos estriados que le permiten realizar los movimientos y sus funciones. Es uno de los órganos más importantes de la boca.

La lengua es una rama del corazón y es la manifestación exterior del bazo, estando conectada con el resto de los órganos.

Nos suministra información sobre:

• El estado general de la sangre y la energía.

El estado general del bazo y el estómago.

La presencia, o no, de energías malignas.

También es una parte de la digestión, ya que ayuda en el proceso de masticación, preparando los alimentos para su paso al aparato digestivo. Sus papilas esparcidas por su superficie, permiten apreciar el sabor de los alimentos y nos permite hablar y comunicarnos.

Muchas culturas antiguas han considerado la observación del aspecto de la lengua como un método de diagnóstico de enfermedades.

Quienes tenemos una edad más avanzada, recordamos a los médicos de cabecera: cuando carecían de ciertos métodos de diagnóstico, nos hacían sacar la lengua cuando íbamos a visitarlos a modo de primera inspección para un posterior diagnóstico.

La sabiduría oriental y la Lengua

La medicina tradicional china es la que ha estudiado más la lengua y se han encontrado 242 tipos diferentes de ella con sus patologías asociadas.

Los sabios chinos de la antigüedad decían: “Todo lo pasa en el interior, se pone de manifiesto en el exterior”. Así, fueron descubriendo la relación entre la lengua y cada uno de los órganos, llegando a crear un mapa dividiendo la lengua en 4 partes: la punta, el centro, la raíz y los bordes, que corresponden respectivamente al: corazón, pulmón, estómago, riñón, hígado y la vesícula biliar.

Es una destacada zona refleja para comprobar el estado de los órganos y su correcto funcionamiento. El estado energético del consultante se va ver reflejada en esa zona, facilitando el diagnóstico.

Estudiando la Lengua

A continuación detallo unos pequeños conocimientos sobre su apariencia y su posible interpretación.

Para realizar un correcto estudio, necesitamos:

Luz: mejor natural y si es artificial que no sea de colores, ya que estos pueden distorsionar el dictamen.

Posición: debemos abrir la boca de forma natural cualquier esfuerzo que la deforme.

Orden: primero observar la saburra y después el cuerpo de la lengua.

La alimentación y ciertos medicamentos pueden modificar el color de la lengua.

También las estaciones climáticas influyen en su textura: en verano, la saburra es más espesa, mientras que en invierno o con el frío es más liquida.

Al examinarla debemos observar:

  • El cuerpo de la Lengua: a través de él comprobaremos el color, la forma y la movilidad.
  • El Color: puede ir desde un color pálido blanquecino a un azul violeta, pasando por un amplio abanico de tonalidades. El brillo de la energía se manifiesta en la cara, la enfermedad afecta el brillo y el color de la  cara. Cada órgano se corresponde con un color; así, tenemos:

• Riñón: negro

• Hígado: azul – verde

• Corazón: rojo

Bazo: amarillo

• Pulmón: blanco

  • Expresión: es una manifestación de la energía del cuerpo. El estado de ánimo, los gestos, los ojos, la participación que muestre nos indicará si la enfermedad es leve, o grave, si es por déficit o exceso.
  • Movilidad: dura, floja, desviada, temblorosa… Aquí se comprueba los movimientos habituales de la persona. Tener en cuenta si el consultante es delgado u obeso y si tiene alguna desviación.

La saburra es la capa que recubre la lengua. Es producida por el aumento de la energía del estómago; de ella observaremos el color y la textura:

-Color: blanca, gris, amarilla y negruzca.

-Textura: espesa delgada, húmeda, seca, escamosa.

También es fundamental escuchar y oler para obtener más información.

Auscultación: escuchar la voz del consultante es útil. Si la voz es muy enérgica, indica un estado de exceso; si, por el contrario, es muy baja, indica deficiencia. El sonido de la respiración y de la tos también nos indicará exceso o deficiencia.

Olfato: se trata de oler los diferentes tipos de secreciones y secreciones corporales.

Una de las cosas más fáciles de ver a simple vista, es el grado de humedad de la saburra. Hay trastornos como la diarrea que provocan pérdida de líquido; en estos casos, la lengua tendrá una apariencia seca. La sequedad es una señal de la temperatura corporal y la existencia de una enfermedad tóxica.

Si la saburra es blanquecina y tenemos la sensación de boca pastosa, esto es un síntoma de digestión pesada.

Al masticar, eliminamos saburra y esto le devuelve su coloración natural rosada.

Si tiene manchas blancas, debemos vigilar la ingesta de carnes y grasas animales.

La lengua pálida es un síntoma de la debilidad y de la falta de sangre y energía.

Si su color es rosa fuerte, puede señalar la presencia de escarlatina.

Lengua azulada: indica frío interno o sangre estancada que no circula.

Si su tono es grisáceo, indica intoxicación y un estado general delicado.

Si tomamos antibióticos, las papilas aparecerán hinchadas. La falta de vitamina del grupo B o de ácido fólico también causan hinchazón.

Si está hinchada y duele, es muy probable que se deba a la glositis aguda, que es una enfermedad de origen bacteriano.

Ante cualquier molestia, es aconsejable acudir a un profesional de la salud para que nos guíe en el tratamiento a seguir.

JOSEP MASDEU BRUFAL
Naturópata

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