La Felicidad del Optimista

La felicidad del Optimista

La felicidad, el optimismo, la alegría y las emociones positivas, al igual que las negativas, se contagian. El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. Puede definirse como una característica disposicional de personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos.

El optimismo no es sólo una cuestión de carácter, sino que se trata  de una actitud ante la vida, aparte de las vivencias que hayamos tenido. Los libros de autoayuda abundan en librerías y kioscos. Buscar el secreto de la felicidad es un objetivo difícil en una sociedad tan exigente como la actual.

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La felicidad se encuentra en los momentos previos en los que se saborea el esperado instante que está por venir.

La principal diferencia que hay entre una actitud optimista y una de  pesimista está en cómo vemos las cosas, el optimista, tiende a ver siempre los aspectos positivos tanto de sí mismo como de los demás, así como de la realidad que le envuelve, mientras que el pesimista sólo ve los negativos.

El optimismo supone hacer un esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

Las personas optimistas tienen mejor humor, son más constantes y exitosos e, incluso, tienen mejor salud física. Quienes poseen altos niveles de optimismo y esperanza, los dos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en la vida y con la creencia en la  capacidad de alcanzar metas, salen reforzados y encuentran beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.

La mejor forma de empezar el día es agradeciendo lo que la vida nos ha dado. Siempre hay algún motivo de agradecimiento y recordarlo nos hace seguir hacia delante con optimismo. El problema surge cuando esto se olvida y se opta aferrarse en lo negativo, ese pesimismo puede paralizar a las personas.

Se sabe que los estudiantes optimistas tienen más posibilidades de acabar sus estudios con éxito que aquellos que son pesimistas. También los enfermos optimistas se curan antes que los pesimistas.

Hoy el estrés dirige la vida de muchas personas. Dedicar un tiempo del día a trabajar el bienestar físico y mental es una forma de prevenir potenciales enfermedades orgánicas o psicológicas.

Aunque el carácter está determinado por la herencia, el optimismo se puede aprender. Nos resultaría sorprendente lo que puede cambiar nuestra visión de las cosas si empezáramos a ver el vaso medio lleno.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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4 Comentarios
  1. diciembre 18, 2012
    • diciembre 19, 2012
  2. enero 11, 2013
  3. enero 12, 2013

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