La Depresión: Causas, Tipo y Síntomas

Para comprender  y diferenciar los trastornos del ánimo como enfermedad y  los problemas afectivos de la vida cotidiana, es importante  diferenciar entre el estado de ánimo o humor y los sentimientos.

La depresión

La depresión no tiene una única causa. Son variados los factores que desempeñan un papel, incluidos la genética, el entorno, el estado de salud, los acontecimientos de la vida y determinadas formas de pensamiento que afectan las reacciones de las personas frente a determinados acontecimientos.

Hemos de reconocer que el término depresión es difuso y puede ser conceptualizada  como síntoma, síndrome, enfermedad, o incluso como una forma de reacción normal del ser humano ante acontecimientos de la vida.

La depresión se caracteriza esencialmente por un estado de ánimo muy bajo (parecido a la tristeza) y por una falta de interés en las actividades cotidianas. Otros síntomas pueden ser alteraciones del apetito (ya sea aumento o disminución). También afecta al sueño (especialmente insomnio).

En la depresión, está implicada la química del cerebro y más en concreto  unas sustancias llamadas neurotransmisores. Estas sustancias químicas contribuyen a la transmisión de mensajes entre las células nerviosas del cerebro.

Algunos neurotransmisores regulan el estado de ánimo. Cuando no están servibles en las cantidades necesarias, puede aparecer la depresión.

El rol de los afectos y de la psicología en la Depresión

Con el avance y los estudios sobre las enfermedades mentales, se ha pasado a considerar a la persona con estos trastornos como un miembro más de las familias y de las comunidades. Así, determinadas interacciones entre la familia y el paciente pueden mejorar o empeorar la salud mental, pero es un hecho demostrable que la mayor implicación de la familia, de su médico de cabecera y de otros sectores sociales reducen los costos en beneficio de una mayor y mejor atención.

Todos necesitamos sentirnos apoyados para satisfacer nuestra necesidad de ser cuidado, aceptado y apoyado emocionalmente y más en épocas de estrés. Se ha comprobado que un apoyo social solidario puede activar específicamente la recuperación de enfermedades tanto físicas como mentales.

No debe olvidarse que los que rodean a un deprimido también sufren.

La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y la falta de placer en actividades que normalmente lo hacen feliz, incluyendo la actividad sexual.

Los fármacos han avanzado mucho en el tratamiento de ciertas enfermedades, aunque no son la única solución. La psicoterapia es el tratamiento que el profesional aplica al consultante mediante técnicas psicológicas y haciendo un uso metódico de la relación paciente-terapeuta.

La psicoterapia es adecuada para una serie de contextos. Incluso la gente que no padece estos trastornos  puede encontrar en ella ayuda para solucionar problemas como dificultades en el trabajo, la pérdida de un ser querido o una enfermedad crónica en la familia. También se utilizan la psicoterapia de grupo y la terapia familiar.

Causas de la Depresión

La depresión puede estar causada por más de un factor; hay diferentes razones que intentan explicar esta tendencia:

  • Herencia: hay un mayor riesgo de padecer de depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición biológica.
  • Factores bioquímicos: se sabe que las personas con depresión tienen desequilibrios de ciertas substancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores.
  • Situaciones estresantes: fallecimiento de un familiar próximo o de un amigo, una enfermedad crónica, problemas interpersonales, dificultades financieras, divorcio, etc. pueden ocasionar síntomas de depresión que, mantenidos por mucho tiempo, pueden desencadenar en una depresión clínica.
  • Estacionalidad: es probable que la disminución de horas de luz afecte el equilibrio de ciertos compuestos químicos en el cerebro, dando lugar a síntomas de depresión. Por eso son más frecuentes en invierno.
  • Condiciones sociales como la pobreza, la falta de hogar o la violencia pueden aumentar las posibilidades de que las personas se depriman.
  • Personalidad: las personas con diseños mentales negativos, baja autoestima, falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva, son más propensas a padecer  depresión.

 

Algunos adolescentes tienen  problemas de aprendizaje no diagnosticados que pueden impedir un buen cometido escolar. Los cambios hormonales pueden afectar su estado de ánimo, o los problemas de salud pueden resultar un desafío o un revés.

El abuso de sustancias adictivas puede provocar alteraciones en el cerebro que quizás afecten el ánimo (se sabe que el alcohol y algunas drogas tienen efectos depresivos). Las consecuencias negativas, tanto sociales como personales, del abuso de sustancias adictivas también pueden derivar en una profunda desdicha y depresión.

Tipos de Depresión

Algunas formas comunes de depresión son:

Depresión posparto: muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más severa e incluye los síntomas de la depresión mayor.

Trastorno disfórico premenstrual: síntomas depresivos que ocurren una semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.

La Depresión Severa: se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer, etc. Es decir, es un tipo de depresión incapacitante que altera la vida del paciente.

Algunas formas severas son:

La Distimia: las personas que la padecen se sienten permanentemente deprimidos, tienen dificultad para disfrutar la vida y no muestran cambios aparentes en la conducta o comportamiento diario, aunque tienen menos energía, una negatividad general y un estado de insatisfacción y desaliento.

Depresión Doble: esta es una complicación de la distimia. Los síntomas empeoran con el paso del tiempo y los pacientes sufren un episodio de trastorno depresivo mayor.

El Trastorno Bipolar o enfermedad maníaco-depresiva: es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Quienes la sufren pasan alternativamente de la euforia o “manía” a la depresión. Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, aunque suelen ser  escalonados.

El trastorno bipolar suele iniciarse en la vida adulta y puede afectar a cualquier persona; sin embargo, el factor hereditario desempeña un papel importante.

Depresión Atípica: quien la padece generalmente come y duerme en exceso, tiene un sentido general de pesadez y un sentimiento muy fuerte de rechazo.

Trastorno Afectivo Estacional: el trastorno afectivo estacional (SAD) se caracteriza por episodios anuales de depresión en otoño o invierno, que remiten en primavera y verano. En estas épocas pueden ser sustituidos por fases maníacas, también padecen fatiga, tendencia a comer exceso, a dormir mucho en invierno.

Trastorno Disfórico Premenstrual: se caracteriza por un estado de irritabilidad y tensión que precede a la menstruación y su diagnóstico depende de la presencia de cinco síntomas típicos de la depresión severa, que aparecen durante la mayoría de ciclos menstruales y que empeoran aproximadamente una semana antes del período menstrual y desaparecen después.

Las estadísticas muestran que las mujeres son más propensas a la depresión que los hombres y esto se debe a las diferencias biológicas entre ambos. Los cambios hormonales se producen durante una serie de acontecimientos que están asociados a la depresión, en particular los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el período de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo.

Los síntomas de la Depresión

Algunos de los síntomas que las personas manifiestan cuando están deprimidas:

Estado de ánimo deprimido o tristeza la mayor parte del tiempo (para lo que no parecería haber motivos).

Falta de energía y sensación de cansancio permanente.

Incapacidad para disfrutar de cosas que antes provocaban placer.

Desinterés por estar con amigos y familiares.

Irritabilidad, enojo o ansiedad.

Incapacidad para concentrarse.

Pérdida o aumento considerable de peso.

Cambios considerables en los patrones de sueño (incapacidad para dormirse, permanecer despierto o levantarse por la mañana).

Sentimientos de culpa o de inutilidad.

Achaques (aunque físicamente todo esté bien)

Pesimismo e indiferencia (no darle importancia a nada ni en el presente ni a futuro).

Pensamientos de muerte o suicidio.

Toda persona tiene fluctuaciones del estado anímico y la tristeza ocasional es una emoción normal, pero la depresión es algo más que sentirse melancólico, triste o de mal humor de tanto en tanto.

La depresión y todo lo que la rodea es real. La depresión no implica que la persona esté “loca”,. Al igual que como algo no puede funcionar en otros órganos del cuerpo, también no puede funcionar en el órgano más importante de todos: el cerebro

Uno de los más eficaces métodos de Curación emocional, es sencillamente cuidar y desarrollar el afecto por los demás, algo que para las personas es “una necesidad biológica”.

Lo que se puede hacer por una persona deprimida es ayudarle a que reciba el tratamiento adecuado. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar a la persona para que no deje el tratamiento a la primera señal de mejoría. Incluso cambiar a un tratamiento diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primero. Es conveniente que un familiar o amigo  acompañe a la persona deprimida al profesional, asegurarse de que esta persona deprimida toma la medicación y recordarle que siga las decisiones médicas. Otro tema importante es darle apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busquemos la forma de hablar con esa persona deprimida y escucharla también con atención. No minimicemos los sentimientos que esa persona nos cuenta, pero hagámosle ver la realidad y brindémosle esperanza. No ignoremos comentarios o alusiones al suicidio e informemos al profesional si hace comentarios sobre esos temas. Estimulemos a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y otras actividades, en definitiva, a distraerse. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar sus sentimientos de fracaso.

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5 Comentarios
  1. junio 23, 2012
  2. junio 23, 2012
  3. mayo 22, 2013
  4. mayo 24, 2013
  5. agosto 1, 2016

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