Se desperdicia el presente que es lo único que ciertamente pertenece al ser humano, muchos de nosotros no vivimos el presente, vivimos esperando el futuro o atados al pasado.
Situaciones que nos hacen perder energía, ya que las concentramos en algo que ya pasó (pasado) o la ponemos en algo que aún no ha sucedido y que es incierto (futuro).
Tomamos el presente como un puente para llegar al futuro y vivimos preocupados por cómo será. No apreciamos el momento del ahora solo pensando ya llegará, gastamos nuestro ahora en recordar cosas del pasado que no podemos remediar.
Cada momento que pasa es un momento que no podemos recuperar.
El pasado nos da una referencia, de esas vivencias debemos aprender cómo deberíamos actuar hoy para seguir creciendo, lo que no debemos hacer en vivir allí indefinidamente, pensando en los mejores tiempos, cosas que pudieron ser, cosas que hice y que pude hacer pero no hice, en las derrotas o los triunfos, debemos tomarlo solo como un ejemplo y mejorarlo.
Una de las cosas que más nos alteran es pensar, vivir y sufrir el futuro El futuro es nuestra proyección, el futuro depende de lo que hagamos hoy, y si solo vivimos preocupados por él no haremos ni lograremos nada. Lo peligroso de posicionarse en el futuro es que nos produce angustia e inseguridad, de acuerdo a las metas señalas o por desear disfrutar ya y no poder.
Es necesario e inteligente tener un plan que nos permita lograr satisfactoriamente las metas que deseamos lograr para nuestro futuro al igual que es importante vivir y centrarse en el presente, ya que en pocos momentos se convierte en pasado y no lo podremos recuperar, solo recordar.
Vivir el presente significa tomar las riendas de tu vida, disfrutando día a día minuto a minuto, es la forma de vivir, dejemos que todo ocurra a su tiempo no nos quedemos atrás pero tampoco nos adelantemos.
El material del cual está hecha la vida es justamente el HOY, el instante que se vive. ! Vive hoy como si no hubiera ayer ni mañana !
Cada instante debe recibir el valor que le corresponde poniendo el corazón en lo que se realiza hoy, concentrando toda la fuerza en darse cuenta de que se está vivo hoy, ahora.
El presente es la base del futuro, vivámoslo intensamente, para que ese futuro sea tan bueno como nosotros lo deseamos.
Si alguna vez se tiene la inquietud por lo que ha de suceder mañana es preciso recordar que el futuro quizá no llegue, y que el presente hay que vivirlo intensamente pues es un tiempo y un regalo que se nos ha confiado para darle el mejor provecho posible.
Según el pensador Andrew Matthews, éste es el epitafio que se puede poner en la tumba de algunas personas: “Aquí yace uno que iba a ser feliz mañana”.
Vivir el presente implica evitar las preocupaciones del futuro, no con angustias, sino con esperanza y alegría.
De nosotros depende aprovechar cada ahora sin aplazar la felicidad.

Es cierto, si vivimos sólo haciéndo planes para mañana o peor,para dentro de un año, gastamos energias y además al tener nuestra mente ocupada en esos planes no nos damos cuenta de las cosas que nos dejamos escapar, no miramos a los que pasan cerca de nosotros o a los que tenemos a nuestro lado,no percibimos olores estupendos, como el olor que desprende la hierba al ser cortada o una sonrisa o un gesto agradable de alguien que no conoces o incluso el canto de los pájaros que viven en los árboles de nuestros parques, el sonido del aire o el color del sol.