Filosofía y alimentación en China

En la China tradicional todo se mueve a un ritmo pausado. Los trabajadores se toman un tiempo que en occidente, se considera excesivo.

La cultura china también está impregnada de ese concepto: cuando se quiere desear a una persona buen provecho en la comida, se le dice “coma lentamente”, al despedirse de alguien, si se quiere decir que le vaya bien, “vaya despacio”.

Filosofía y alimentación en China

Hay personas que dedican toda su vida a trabajar una pieza concreta, sabiendo que no la verán acabada y que algún sucesor lo hará; esto nos aclara el ritmo tan lento que domina esa cultura. Su  filosofía es diferente, al igual que la actitud diferente ante la vida y la muerte. Disfrutar el momento, no quedarse en el pasado ni ser prisionero del futuro, es lo que les importa.

Los propios enfermos reconocen que el camino para recuperar la salud también está impregnado ese ritmo pausado, comparado con las ganas de curación rápida de occidente y que forja la paciencia para disminuir el sufrimiento que padecen.

Su cultura del ejercicio físico es pilar de la salud y que no la tienen otros países, practican tai chi, qicong y otros ejercicios, que practican en las pausas de las jornadas y al final del trabajo, lo que favorece su longevidad y no desarrollar enfermedades degenerativas.

Su vida es armónica en todos los aspectos, sin excesos, controlan su  alimentación, la fiesta, el descanso y el ocio, sobre la sexualidad, las relaciones interpersonales y otros aspectos de la vida, señalan el camino del medio como el correcto a seguir, según las enseñanzas del taoísmo, la filosofía más antigua de esa cultura.

Los tratamientos en la medicina China son muy complejos. Las técnicas de prevención y las plantas naturales utilizadas para mejorar la calidad de vida, retrasar la muerte y prevenir el envejecimiento prematuro han ido ligados con una filosofía que enseña el mantenimiento de la salud y la prevención por encima de la curación de sus síntomas.

Hoy intentan salvarse estos conocimientos de libros y centros antiguos para usarlos en el tratamiento de enfermedades calificadas como incurables.

Como en la Antigüedad no había un argot específico para determinados conceptos tal como los conocemos hoy, los chinos han transmitido sus ideas a través de metáforas, como la del agua para definir la corriente sanguínea o energética.

Según un antiguo proverbio médico chino, “el buen médico enseña a sus pacientes a cuidar la salud”. Las familias chinas contrataban al médico de familia, además de para tratar a los enfermos, también para mantener sanos a todos los que vivían en la casa.

El médico visitaba la casa a menudo, tomaba el pulso y controlaba los signos vitales de cada uno de sus inquilinos, y les proporcionaba los consejos y medicinas que convenían a cada quien, a fin de tratar las situaciones antes de que aparezcan las enfermedades. Mientras la gente de la casa estaba sana, el médico recibía una suma de dinero todos los meses, pero si alguno enfermaba, dejaban de pagarle hasta que devolviera la salud al paciente, incluso pagando de su propio bolsillo.

Cuando se presentaban las enfermedades en las familias que tenían a su cargo, los médicos antiguos actuaban sin prisa, eliminando los síntomas que aparecen cuando las energías humanas pierden el equilibrio interno y la armonía.

La Alimentación China

En la medicina china también se da una gran importancia a los alimentos y sus propiedades, desde siempre muy ligada al bienestar del cuerpo.

Así, para gozar de buena salud es necesario poner en correspondencia la naturaleza y el sabor de los alimentos con las estaciones y los climas. Los nutricionistas chinos basan sus consejos en correspondencias y asociaciones complejas relacionadas directamente con la complementariedad del Yang -principio masculino- y del Ying -principio femenino- en el Universo.

Recomiendan que en primavera se coma más verdura, menos grasa y se eviten los platos muy especiado. Para el verano apuestan por el consumo de alimentos ácidos, para el otoño dejan los platos especiados con moderación y en invierno se quedan con los más especiados.

Si a pesar de seguir estos consejos una persona cae enferma, se aplican técnicas de reequilibrado del cuerpo. Este reequilibrado se basa en consumir alimentos clasificados fríos cuando se tiene fiebre y alimentos clasificados calientes en caso de enfriamiento; salado en caso de hinchazón, ácido en caso de transpiración, amargo en caso de diarrea, etc.

La medicina china considera que el cuerpo humano y los alimentos están constituidos por cuatro naturalezas: lo caliente, lo ardiente, lo frío y lo fresco, caracterizadas por uno u otro de los cinco sabores: ácido, amargo, picante, salado y dulce. De este concepto deriva una clasificación de los alimentos en función de la combinación de su naturaleza y de su sabor. El hecho de ser considerado caliente, como el pato y el cangrejo, o frío como algunos peces, no tiene nada que ver con la temperatura del alimento consumido

La evolución de las técnicas de la cocina china se puede clasificar en dos grupos principales: el del norte y el del sur.

Los platos del norte, contienen aceite y tiende a predominar el sabor del vinagre y el ajo. La pasta es fundamental y pan al vapor son platos muy comunes. Los estilos de Pekín, Tientsin y Shantung, son los más conocidos.

Los platos del sur, usan más la guindilla, los estilos de Kiangsu y Chekiang, dan una gran importancia a los ingredientes tiernos y frescos y la cocina de Cantón, es dulce y variada. El arroz en sus diferentes formas, son acompañamientos habituales en esta cocina.

La temperatura corporal, puede interpretarse como una prueba de una enfermedad y una alimentación adecuada contribuirá a mejorar la salud.

Los chinos recomiendan comer sin excesos ni carencias, solo lo justo para vivir con mesura.

La cocina china está relacionada con la sociedad, la filosofía y la medicina china. Diferencia entre las verduras guisadas, los cereales que las acompañan y los cereales en sí. Los alimentos calificados yin, son  tiernos y acuosos como las frutas y las verduras. Por su parte los alimentos yang,  incluyen los platos fritos, con  especies y con carnes, para calentar. Si la comida armoniza los sabores, la comida china además busca un equilibrio entre lo frío y lo caliente, los colores y la consistencia de los alimentos.

La presentación de platos tal y como lo hacemos en occidente es sustituida por la búsqueda del equilibrio entre los cinco sabores básicos (dulce, salado, ácido, amargo y picante). La vista también juega un papel importante en la presentación de los platos. Algunos platos se sirven con fines básicamente terapéuticos.

En la cocina china no se emplea la leche animal, ya que ellos tienen un alto grado de intolerancia a la lactosa.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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