Filosofía Oriental de la Enfermedad

¿Por qué el hombre enferma?

El mundo oriental tiene una visión muy filosófica de lo que acontece tanto al hombre como a su entorno. Casi siempre sus explicaciones son historias que hoy, si no estamos en esa onda, puede que nos cueste entender. Pero todo tiene una explicación y un sentido, basado en miles de años de observación y práctica.

El Tao, el Yin y el Yang, son las premisas sobre las que se fundamenta todo este pensamiento oriental. Poder definir estos tres conceptos en pocas palabras es casi imposible, ya que cada uno es una referencia sobre el que se basa el funcionamiento del ser.

El Tao: para seguir su filosofía hay que dejar pasar las cosas para que ocurran como han de ocurrir. La persona debe ignorar los dictados de la sociedad y solo ha de someterse a la pauta subyacente del Universo, que es la pauta del pensamiento.

El Yin y el Yang: el equilibrio complementario

En cuanto al Yin y Yang, no son ni energías, si sustancias, ni elementos; es simplemente un criterio de clasificación y división de los fenómenos. Una versión que dan los orientales y a partir de la cual debemos empezar a indagar es la de que el Yin es lo que hay detrás de la montaña y el Yang delante de la misma.

Por lo menos 8 años puede durar una carrera de Medicina Tradicional China: 3 se dedican a la comprensión del Yin y el Yang. Esto demuestra la complejidad de tales filosofías.

Filosofía oriental de la enfermedad

Unas distribuciones generales para tener noción del Yin y el Yang podrían ser:

Yang: arriba, exterior, día, primavera, verano, ligero, luminoso…

Yin: abajo, interior, noche, otoño, invierno, pasado, sombrío…

A simple vista, parece fácil entender que son contraposiciones absolutas, pero no es tan así. Un ejemplo que puede ilustrar de forma más clara y acorde a nuestra visión occidental, es que, como se indica en la tabla anterior, el día es Yang, pero a medida que se acerca la noche, es menos Yang y pasa a ser más Yin, hasta llegar el periodo nocturno, que es plenamente Yin. Al amanecer sucede lo contrario: a medida que crece el día, la noche Yin pasa a ser Yang, hasta su plenitud al mediodía.

Este ejemplo relativamente sencillo de entender pasa en todos los órdenes de la vida: o sea, nada es Yin o Yang completamente, sino que estas dos formas se van complementando y una acaba siendo la otra por transformación. Con esta filosofía, los orientales interpretan todo lo que nos pasa a nosotros y al universo.

Así, en nosotros hay unos órganos que por sus funciones son principalmente Yin y otros Yang, pero con relación y comparación con otros órganos o vísceras, su función cambia.

No voy a entrar en demasiados detalles, ya que la complejidad es extensa, pero quiero que seáis conscientes de que estas interpretaciones han sido transmitidas desde la más remota antigüedad y desde los más recónditos lugares y regiones de la China rural por herencia, de generación en generación, al igual que se transmite la lengua o la historia.

La prevención de la Enfermedad

Las correctas interpretaciones a través de la observación, palpación y costumbres hacen que se conozcan los trastornos que nos afectan y que, por su forma de actuar, lo primordial sea la prevención. Así, un médico de la época era más importante y reputado por las familias que mantenía sanas y no por saber curar adecuadamente una enfermedad, que de haber actuado adecuadamente no se hubiera producido.

Esta forma de pensar y actuar choca frontalmente con la forma de actuar de Occidente, que actúa y trata cuando ya existe la enfermedad, y la ataca sin preocuparse de su origen para evitar que pueda volver a reproducirse. El porqué siempre queda en suspenso y no se le da la suficiente importancia. Unos dolores de oídos podrían venir, si buscamos adecuadamente y a través de un complejo interrogatorio y una buena observación de las conductas del consultante, de un deficiente funcionamiento de los riñones; ambos órganos están ciertamente interrelacionados y así ocurriría con todas las partes de nuestro cuerpo. Podemos tratar la enfermedad cuando se produce, pero siempre es mejor buscar el origen y trabajar con la prevención.

Aprendiendo de la Filosofía Oriental

Por nuestra forma de pensar y actuar, todo esto nos parece  un tanto extraño, pero miles de años avalan y corroboran el buen funcionamiento de la filosofía oriental.

Hemos de ser conscientes de que nuestro nivel de vida ha cambiado y que las enfermedades que antaño eran más livianas, pero hoy son más complejas y difíciles. No cerremos las puertas a los adelantos modernos y aprovechemos sus beneficios, pero sepamos mantener los beneficios de unas técnicas que no necesitan de una química abrasiva para nuestro cuerpo.

Aprendamos a utilizar en cada momento lo que más nos conviene y nuestra vida mejorará en calidad y bienestar.

Seamos inteligentes para nuestro propio beneficio.

Desde nuestra perspectiva occidental, nos cuesta entender ciertas costumbres de otras culturas y religiones, pero realmente no tenemos derecho a imponer nuestro criterio, ya que tampoco es perfecto. Más aún, la perfección o aceptación de cualquier costumbre, por cruel o absurda que ésta nos parezca, está siempre relacionada con la condición del ser humano. Hoy, que en política, economía o religión hay tantas diferencias aparentes, estas se agudizan mucho más gracias a la interpretación y la puesta en práctica por parte de un determinado líder en una época particular.

Las emociones dentro de la Filosofía Oriental

Volviendo a las referencias orientales, el hombre se rige por los diferentes  ciclos del tiempo:

Ciclo Anual: el movimiento natural de la energía es la germinación en primavera, el crecimiento en verano, la recoleccion en otoño y la conservación en invierno, el hombre debería adapatr su actividad a este movimiento.

Ciclo Mensual: cuando la luna está llena, la salud es floreciente, la sangre es abundante y las funciones biológicas están en plena actividad. Los músculos son fuertes y la piel firme. Por el contrario, cuando la luna es vieja ocurre al revés: la sangre es poco abundante, las funciones son deficientes, los músculos débiles y la piel flácida.

Ciclo Cotidiano: al amanecer el Yang se activa; al mediodía, culmina; por la noche, se debilita y los poros de la piel se cierran. Muchas personas tienen la mente clara por la mañana temprano, están tranquilos durante el día, notan molestias por la tarde y empeoran por la noche.

Los cambios de las emociones actúan en los movimientos de la energía. La cólera la hace subir, el miedo la baja. Cada factor emocional está relacionado con un órgano al que trastorna. Un exceso de cólera, perjudica al hígado. Hay relaciones que interactúan entre los diferentes factores emocionales. La tristeza frena la cólera; la alegría, frena la tristeza. La relación entre las emociones y los órganos tiene una doble dirección. Los trastornos órganicos pueden provocar perturbaciones emocionales. La falta de energía en el corazón produce pena. La plenitud del corazón provoca euforia y risa sin fin.

Esto muestra que la medicina oriental busca, más allá de la curación de la enfermedades, el restablecimiento del equilibrio en el organismo en relación a nosotros y al conjunto del universo. Esta filosofía oriental se fundamenta en la naturaleza, donde las actividades mentales, emocionales, fisiológicas o sociales son las expresiones de su principio vital.

JOSEP MASDEU BRUFAL

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5 Comentarios
  1. octubre 5, 2011
  2. febrero 7, 2013
  3. febrero 7, 2013
  4. octubre 23, 2014
  5. noviembre 3, 2014

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