Consejos para una Vida Sana

Para cultivar, NO siempre necesitamos de una semilla. Hay alimentos que utilizamos muy a menudo en la preparación de nuestros platos habituales.  Las cebollas, el ajo, las zanahorias y hierbas aromáticas, algunos alimentos podemos volver a hacerlos crecer en casa a partir de las sobras que quedan.Dieta para una vida sana

Para que estos cultivos crezcan, además de un clima adecuado, necesitamos que sean productos orgánicos y también de nuestra paciencia.

Una vida mas sana aprovechando las verduras

Un fácil ejemplo de ello podemos verlo y comprobarlo con la lechuga. Es una verdura que comemos o deberíamos comer a menudo, es baja en calorías, por lo que se recomienda en dietas de adelgazamiento, es rica en fibra, y tiene vitaminas A, C, E y del grupo  B, así como minerales como el fósforo, calcio, magnesio, y potasio.

Para cultivarla, no necesitamos una semilla, su corazón interno podemos utilizarlo para que salga una lechuga nueva. Para ello, lavamos bien su corazón o centro, después lo ponemos en un recipiente, con poca agua para cubra solo la base del corazón y lo dejamos a luz del día, sin que le toque  directamente el sol. Cuando veamos que le salen raíces, la plantamos en una maceta o un espacio que podamos regar.

Cuando el ajo germina, los brotes verdes son amargos para cocinar. Pero si los ponemos en un vaso con un poco de agua y salen germinados brotes de ajo. Estos brotes son más suave que los dientes de ajo.

De los bordes de las zanahorias que tiramos pueden crecer hojas si las pones con un poco de agua, en un lugar ventilado y con luz, saldrán brotes que podrás usar como guarnición o en ensalada.

Ponemos unos tallos de albahaca o cilantro en un vaso con agua en un lugar con luz directa. Cuando salgan raíces, los plantarlos en macetas.

Plantamos la raíz desechada de la cebolla en una maceta para que vuelva a crecer.

Plantamos los troncos de champiñones en tierra con un poco de compostaje o granos de café utilizados y los tenemos en un ambiente húmedo, y fresco.

El frío o calor excesivos, pueden afectar su cultivo, por lo que debemos hacerlo en climas templados, o proteger las plantas de las situaciones extremas, también la tierra debe ser rica en nutrientes y fresca.

Este hecho comentado, es solo uno de tantos y tantos que podemos optar pata tener un estilo de vida más natural, no tiene porque ser este precisamente, pero si buscamos en nuestras actuaciones de cada día seguro que encontramos alguna que poner en práctica, solo es cuestión de voluntad.

Es un hecho, y hay pruebas que lo confirman, el regreso a la comida y estilo de vida natural, el aumento del cultivo y consumo de productos orgánicos, las dietas equilibradas, sin excesos, la moderación en el consumo de grasas y azúcares, vamos asumiéndolas, aunque lentamente,  para lograr una longevidad con el debido bienestar y energía suficientes.

Todos somos diferentes y nuestra química interna es lo que provoca esta diferencia, tenemos que diseñar dietas completas, que incluyan todos los alimentos necesarios para tener una  buena salud y que nuestro cuerpo funcione correctamente, pero sabiendo lo que nos conviene  a cada uno.

Si un alimento nos hace daño, hay sustitutos. Si el exceso de fibra nos causa ventosidades, a otros les puede arregla el estreñimiento. Si no nos conviene la carne, podemos cambiarla por pollo o conejo.

Veamos cómo nos equilíbranos a través de la alimentación

Nuestro cuerpo transforma los alimentos en energía, los divide en la boca y son absorbidos por el intestino que los manda a la sangre.

El PH de la sangre, cuando está equilibrado, es el que nos mantiene sanos. Los alimentos también tienen un equilibrio que cuando lo superan, nuestro tiene que equilibrarse, quitando por ejemplo  minerales de los huesos. Para evitar que esta actuación con el tiempo dañe a las células y órganos y afecte a las emociones, con los consecuencias negativas que ello conlleva, hay unos tratamientos como son, la Naturopatía, la Homeopatía, la Osteopatía, las Flores de Bach, la Psicología Transpersonal, el Masaje, la Medicina China, y otras, dedicadas a corregirlas.

La alimentación, además de para nutrirnos también sirve para curarnos. Para ello tenemos que saber que hay alimentos que nos curan y otros que nos enferman. Un ejemplo de esto es el azúcar,  que nos quita calcio. Muchos  alimentos industrializados son muy poco aconsejables.

Con una alimentación sana y equilibrada, que guarden una relación de equilibrio cercano al PH de la sangre, además de conseguir el buen funcionamiento general de nuestro cuerpo, podremos retardar el envejecimiento prematuro y mantener la armonía de los pensamientos y las emociones.

Todas estas reflexiones se reflejan en nuestro cuerpo, así en la boca, el 50% de nuestros dientes son molares y premolares, el 30% son para morder verduras y frutas, y un 15% son caninos, esto transcrito a nuestra comida, sería un 50% de cereales integrales, un 30 % de verduras y frutas, y el 15% restante son las proteínas de origen animal o vegetal.

Cuando iniciamos un proceso curativo evitaremos comer proteínas de origen animal porque no nos dejan eliminar las toxinas que tenemos acumuladas. Las plantas medicinales, completarían la dieta en estos casos.

Algunos alimentos, bebidas, o hábitos de vida disparan las situaciones de enfermedad. Entre ellos, se incluyen el estrés, el abuso de laxantes, los trastornos del sueño, el tabaquismo, las bebidas alcohólicas, la cafeína (incluida también en el té y el chocolate), y algunos alimentos.

Lo que debería hacer cada uno de nosotros es observarnos. Así sabremos que alimentos, bebidas o situaciones nos alteran el sistema digestivo para, eliminarlos, y remplazarlos. Consultando siempre en caso de duda con un profesional de la salud.

Un detalle que llama la atención es la diferenciación que se hace entre la reacción alérgica a un alimento y la intolerancia al mismo. Si bien en ambos casos el consumo puede llevar a malestares con síntomas similares, – ambos pueden interpretarse como colon irritable – el hecho de diferenciarlos ayuda a establecer una mayor claridad en el tratamiento.

Como ya he mencionado en el inicio del artículo, todos somos únicos, por lo que no debemos tomar los medicamentos que han sido recetados para otros.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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