Canalizar la Energía Vital con el Reiki

Igual que la acupuntura o el shiatsu, el Reiki parte de la teoría de que las personas somos energía, afirmación que comparte elementos con la física cuántica. El Reiki explica que cuando la energía se estanca, se produce una enfermedad. La imposición de las manos en esa zona, ayuda a disolver ese bloqueo, devolviendo el equilibrio a nuestro cuerpo. Canalizar energía con el Reiki

Cada forma de energía vital tiene su propia personalidad, sus particularidades, pero todas se basan en la misma esencia. Prana en India, Chi o Qi en China y ki en Japón, Reiki es la energía que lo absorbe todo, físico o intangible. Aunque tiene sus raíces en el antiguo budismo, se diferencia de él en un punto, la energía es guiada a través del aprendizaje, no por largos años de prácticas.

Pueden recibir este tratamiento adultos sanos, enfermos, embarazadas, niños y bebés, incluso también los animales y las plantas. El Reiki se ajusta a quien lo utiliza y no requiere utensilios, solo las manos.

No tiene contraindicaciones. El reiki es compatible con cualquier tratamiento médico, siendo un buen complemento a los mismos,  nunca debe suspenderse la medicación para sustituirla por esta técnica.

El Reiki como Terapia Alternativa

Este tratamiento está reconocido como “Terapia Alternativa” por la Organización Mundial de la Salud. En países como Estados Unidos y Reino Unido se utiliza en centros hospitalarios y está contemplado en el Sistema Público de Salud. En España, este tratamiento empieza a aplicarse ya en algunos  hospitales.

El Reiki sirve para curar enfermedades físicas, mentales y  emocionales, actúa sobre la raíz del problema físico o emocional, dejando que la emoción o la conducta que ha creado el desequilibrio, se exprese y de esta forma sea curado.

No necesitamos grandes habilidades ni preparativas especiales. Una vez iniciados en el Reiki, siempre seremos un canal Reiki aunque no lo practiquemos. El que realiza la sesión actúa como conductor de la energía universal y su objetivo es concordar los planos físico, emocional, mental y espiritual que han enfermado.

Su práctica continuada ayuda a calmar y curar dolores crónicos como la artritis, reuma o migrañas. Y activa la recuperación de lesiones óseas y musculares, también ayuda a combatir infecciones, reduciendo el estrés y la ansiedad.

Curarnos solos, es una capacidad natural que tenemos y que con la ayuda del Reiki redescubrimos y podemos poner en práctica.

Una sesión de reiki suele durar 1 hora. Se realiza en una camilla en un ambiente tranquilo, mientras el profesional nos pone sus manos en diferentes partes del cuerpoy en los centros energéticos llamados chakras, dejando fluir la energía. Se empieza por la cabeza y se termina en las plantas de los pies, reequilibrando todos los centros de energía llamados chakras. Durante la sesión, podemos quedarnos dormidos o entrar en una profunda relajación. Al finalizar la sesión, conviene beber mucha agua y observar los posibles cambios que ocurran en nuestro cuerpo.

Durante la sesión permaneceremos preferentemente acostados en una camilla, descalzos y vestidos, también puede realizarse sentados si fuera conveniente. Procuraremos un ambiente agradable con música y luz tenue, con aromas de incienso o esencias y una temperatura suave.

Podemos entrar en un estado de relajación profunda, con una agradable sensación de paz. Hay quienes se quedan dormidos, o podemos sentir un cosquilleo, calor o frío en diferentes partes del cuerpo a medida que fluye la energía, aunque no sintamos nada, no significa que el Reiki no funcione.

Notaremos que aumenta nuestra energía y mejora nuestro estado de ánimo, viendo la vida desde un punto de vista más optimista.

A veces podemos notar después de recibir las primeras sesiones  ciertos cambios en nuestro cuerpo que pueden ser molestos, como  sensación de náuseas, irritabilidad, sensibilidad excesiva o sentirnos por unos días un tanto confusos.

Pero tranquilos, es lo que se llama una crisis curativa, que es un proceso que nos ocurre, cuando nuestro cuerpo libera toxinas acumuladas de los órganos y nuestro cuerpo mental emocional libera emociones. Este proceso pasa también en otras técnicas de desintoxicación o depuración, como después de un ayuno, o limpieza del hígado, etc.

También es cierto que cuanto más largo sea un tratamiento de Reiki mejor y más prolongados serán sus efectos.

Puede pasar que realicemos unas sesiones de Reiki para curarnos de alguna molestia y cuando acabemos el tratamiento hayamos cambiado algún comportamiento, de forma de pensar o incluso como vemos a los demás. Estos cambios son debidos al reequilibrio emocional y mental que nos produce el Reiki.

Una sesión de Reiki es parecida a una de relajación pero en la primera la Energía Universal entra en nosotros para equilibrar nuestra  energía. Es importante sentirnos bien con el reikista y el lugar donde realiza las sesiones, preguntémosle cualquier duda que tengamos antes de empezar.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata

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