Aprender a Respirar: la Respiración Abdominal

La mejor función, es aquella de la que no somos conscientes. La respiración no se debe forzar ni contener, una práctica errónea de la misma acarrea daños en nuestra salud.

El ritmo respiratorio natural consiste en Espiración – Intervalo – Inspiración. Las prisas, ajetreos y sobrecargas dan lugar a perturbaciones del ritmo que, por lo general, se restablece con el sueño. Sin embargo, cuando el cuerpo o la mente se ven sometidos a una sobrecarga prolongada, la respiración se vuelve poco profunda e irregular.

Ejercicios como sentir y observar la respiración, dejarla hacer, sosegarse y relajarse, nos ayudan a conseguirlo.
Aprender a respirar: la Respiración Abdominal

Después de una espiración a fondo, la inspiración viene por sí misma. A través de la respiración comprobamos si bloqueamos o estrechamos el paso al aliento o si, por el contrario, disponemos de suficiente espacio respiratorio, si dejamos que el aliento fluya por nuestro cuerpo y si permanecemos en un continuo intercambio con el mundo que nos rodea.

La Respiración, las emociones y el cuerpo

La respiración influye sobre nuestro estado anímico. Así, según estemos alegres, enfadados, tristes o deprimidos, la respiración se verá estimulada o frenada, será más profunda o superficial. Por esta razón una persona que tenga miedo encogerá su pecho de forma involuntaria y, del mismo modo, al experimentar un susto repentino contendrá la respiración. A menudo se vuelven a soltar sentimientos y emociones reprimidas con respiraciones rápidas y profundas.

Si queremos conservar o recuperar la plena eficacia de nuestra respiración, hemos de deshacernos de los hábitos negativos que afectan a la técnica respiratoria, como son: el respirar por la boca, la retención involuntaria de la respiración, la extensión y retracción forzadas del abdomen al inspirar y expirar o inspirar con demasiada intensidad.

El cuidado de la respiración lleva implícito habitar espacios bien aireados y acondicionados, así como evitar aquellos cargados de humos, gases tóxicos y polvo. Hay que tratar de moverse y pasar el mayor tiempo posible al aire libre.

Todos los padres deberían acostumbrar a sus hijos a que aprendan a respirar por la nariz, dado que una inadecuada respiración puede llegar a obstaculizar el desarrollo de la glándula tiroides. También las amígdalas se infectan al respirar por la boca, produciendo inflamaciones.

La naturaleza nos ha provisto de un equipo defensivo para evitar que entren en nuestro organismo impurezas que nos llegan a producir enfermedades.

La falta de ozono en el aire nos da sensación de agobio o ahogo. Un ejemplo es cuando después de pasar un resfriado no podemos respirar bien por la nariz; esto se debe a la falta de ozono, mientras que una sensación de frescor nos invades después de una tormenta en que el ambiente está lleno de ozono.

Se pueden distinguir tres clases de respiración completa:

  • La respiración superior o clavicular.
  • La respiración media o intercostal.
  • La respiración abdominal o diafragmática, que es de la que os hablaré a continuación.

La Respiración Abdominal: beneficios

Con la respiración abdominal ayudamos al buen funcionamiento de nuestro corazón, regulamos nuestros intestinos y bajamos nuestra presión arterial alta.

Durante la respiración pondremos nuestra atención en la zona del ombligo. Hundiremos el vientre mientras expulsamos el aire por la nariz; aspiramos lentamente también por la nariz mientras hacemos que descienda el diafragma, de esta forma la pared abdominal se eleva hacia afuera mientras la parte baja de los pulmones se llena de aire. Al expirar, la pared del abdomen se hunde hacia adentro y así se fuerza la expulsión del aire por la nariz.

No es complicado; solo hemos de prestar un poco de atención al principio hasta que cojamos el ritmo y entonces ya involuntariamente repetiremos esta respiración.

Ejercicios de Respiración

Ejercicio 1:

El objetivo es dirigir el aire inspirado a la parte inferior de los pulmones. Para ello, colocaremos una mano en el vientre y la otra en el estómago. Al respirar, notaremos el movimiento de la mano situada en el vientre, pero no en la situada en el estómago.

Ejercicio 2:

Inspiración abdominal, ventral y costal: el objetivo de esta es una inspiración completa. La persona colocada igual que en el ejercicio anterior debe llenar primero de aire la zona del abdomen, después el estómago y por último el pecho.

Ejercicio 3:

Espiración: al espirar se deben cerrar los labios de forma que al salir el aire se produzca un leve resoplido. La espiración debe ser pausada y controlada.

Con la práctica, las diferentes fases de inspiración y espiración se hacen de forma continua y enlazando todos los pasos. Conviene ir practicando estos ejercicios en las diferentes situaciones cotidianas, tanto de posiciones como en los ambientes en los que nos relacionamos.

Practicad y observad los resultados, de verdad que son beneficiosos.

JOSEP MASDEU BRUFAL

Naturópata.

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5 Comentarios
  1. enero 25, 2010
  2. enero 25, 2010
  3. abril 22, 2010
    • abril 25, 2010
  4. marzo 22, 2013

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