Aprender a convivir es una Medicina para la Autoestima

Hoy es momento de ser más pacientes con los demás; sabemos que a veces nos desesperan porque actúan de una manera distinta, diferente, porque tienen otras ideas, porque no se apuran tanto como tú o porque no suelen hacer las cosas de las misma manera. Cualquiera de estas razones puede tener un peso específico para ti, hasta que de un momento a otro se acabe la paciencia, y comiences a volverte irritable, agresivo, hiriente y hasta violento con los demás.

Aprender a convivir

No podemos cambiar a otros, tenemos que aprender a aceptarlos tal y como son, reconociendo y resaltando sus mejores características y lo que que aportan de positivo a nuestras vidas, para valorarlos como lo que son: personas bien especiales que nos acompañan a vivir a cada día.

Extender tu visión de esa manera hará que puedas respirar profundo y contar hasta lo que sea necesario antes de dejarte llevar por tu reacción y por esa emoción negativa, que generalmente enciende el fuego y hace estallar la bomba dentro de ti.

 Puedes ser una persona paciente, distinta, un poco más tolerante, respetuosa de los demás. Esto hará que te sea más sencillo trabajar en equipo, funcionar en grupo y tener relaciones sociales y familiares mucho más plenas y satisfactorias, sintiendo cómo mejora tu autoestima.

Decide hoy respirar profundo y tomar la decisión de relacionarte de forma diferente con los demás; al terminar el día te sentirás satisfecha y plena contigo mismo.

Aprender con la tolerancia

Aunque seamos seres individuales, cada una de nosotras busca la condición de convivir con otros. Manejar el arte de la convivencia debe formar parte de tu vida diaria para poder mejorar la autoestima.

De nuestra capacidad de tolerar, de aceptar o de relacionarnos con los demás con mayor facilidad, sin querer cambiarlos o manejarlos, dependerá el éxito y el bienestar de esa convivencia. Muchas veces resaltar nuestras diferencias personales o nuestros defectos y limitaciones, es lo que nos impide ajustarnos a tener una relación satisfactoria; muchas veces, esto hace que tengamos poca paciencia y tolerancia, que nos volvamos exigentes, demandantes y, lamentablemente, los demás no están tan dispuestos a aceptar la actitud o el trato que le damos a ellos. Por eso, es importante en un momento dado detenernos y reflexionar acerca de la forma en que estamos tratando de llevar esa relación o a lo mejor ejercer la posibilidad de tener esa convivencia con otros.

Las dificultades del Convivir

Convivir no es sencillo, sobre todo si no estamos dispuestas a abrir ese abanico de espacio que nos permita aceptarnos tal y como somos. Si inicialmente creemos que somos muy diferentes, será difícil mantener y entablar relaciones.

La crítica, el juicio y el suponer lo que estarán pensando o haciendo los demás, generalmente nos llevan a construir una imagen equivocada de ellos. En muchos casos llegamos a enfrentarnos, a distanciarnos y a no darnos esa oportunidad que nos merecemos todos de conocernos para saber si en realidad podemos mantener y conservar una amistad.

Es importante estar abiertas y darnos la oportunidad de ese próximo encuentro, porque hablando es que se entiende la gente. Solamente si expresamos quiénes somos de forma auténtica y espontánea, de forma honesta y sincera, podremos darnos a conocer  a los demás; esa apertura hará que construyamos una relación que nos dure mucho tiempo.

A todas nos gustaría tener relaciones mejores con otras personas, sobre todo con aquellas que debemos convivir. Pero siempre estamos pensando que si fueran más parecidos a nosotras, si actuaran o se comportaran como nosotras creemos que deberían hacerlo o si simplemente respetaran nuestra forma de ser, nuestra convivencia sería mucho más sencilla y agradable. Sin embargo, hay algo que nosotras no podemos alterar y es la posibilidad de cambiar a otros; solamente podemos cambiarnos a nosotras mismas. Haciendo unos pequeños ajustes en la forma en que nos relacionamos con esas personas, podemos simplemente tomar la decisión de aceptarlos tal y como son.

Reflexiones sobre el Convivir

Una verdad irrefutable que tenemos todos los seres humanos es la necesidad de sentirnos amados y bien tratados, sin importar la edad, la situación económica, el nivel cultural o el estado de ánimo. Todos esperamos y agradecemos un buen trato, este es el principio básico del arte de Convivir. Algunos piensan que la amabilidad y el buen trato son como algo así una especie de lujo, algo pasado de moda e inclusive una pérdida de tiempo, pero esto es signo de debilidad.

La verdad es que el respeto, la tolerancia y la cortesía son una necesidad y un derecho de todo ser humano. Convivir nos lleva a vivir en armonía, en paz con los demás y con nosotras mismas, desarrollando ese sentido de fraternidad que nos permite entregar y tomar lo mejor de cada uno de nosotros, y vivir con amabilidad. La cortesía implica hacer una serie de actuaciones cotidianas pequeñas, pero que hacen posible tener una mejor calidad de vida al relacionarnos con los demás de una manera más positiva.

Qué fácil sería iniciar un contacto con un desconocido con un saludo, una sonrisa, una frase amable, un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda, un gracias, una frase de reconocimiento; tener detalles pequeños pero que puedan mejorar nuestras relaciones con los demás.

Tratar bien a las otras personas es realmente una inversión, pues todo lo que entregamos con limpieza de corazón, el universo siempre se encargará de devolvérnoslo, y nuestro granito de arena será necesario para lograr que este planeta se convierta en un mundo mejor.

Si realmente queremos tener relaciones satisfactorias, es importante ganar autonomía emocional, de manera que las actitudes, los comentarios, las actuaciones de otras personas no nos afecten tan negativamente. Tenemos que lograr esa independencia que nos permita entrar en relación con ellos para lograr una buena convivencia a través del respeto y la aceptación de nuestras diferencias personales . Solamente si ganas confianza en ti misma y te atreves a vivir para ti y para los tuyos, podrás mantener relaciones más armónicas con otras personas, porque simplemente te dedicarás a compartir y disfrutar el momento en que se produce el intercambio y la relación con otros.

Consejos útiles para promover nuestra Autoestima y mejorar la convivencia

  1. No discutas por asuntos del pasado. A veces tenemos desacuerdos o mal entendidos con otras personas que ya ocurrieron y se solucionaron hace mucho tiempo, pero todavía estas ahí recordando lo que te hicieron, lo que te dijeron, lo que viviste con ellos. Este recuerdo del pasado no te permite abrirte para darte la oportunidad de iniciar una nueva etapa en esa relación o en esa convivencia. Es importante separar el pasado del presente para simplemente pasar la página y perdonar si fuese necesario para comenzar otra etapa de la relación si es lo que deseamos. Lo único que harás al estar conectada al pasado es alborotar tus deseos de peleas y enfrentamiento.
  2. Evita juzgar a los demás. Muchas veces juzgamos a la ligera y podemos equivocarnos, porque el juicio que hacemos de esa manera generalmente va apoyado de nuestros prejuicios. Date la oportunidad  de mostrarte tal cual eres, de manera que puedas resaltar y encontrar aquellos elementos de afinidad que te permitan mantener y construir una buena relación. La convivencia es un arte que podemos aprender y desarrollar con el tiempo, donde es importante el deseo de acercarnos a otros para intercambiar y compartir.
  3. No te dejes afectar. Vence esa susceptibilidad que generalmente te hace interpretar los comentarios, las actitudes, los gestos, la ausencia o la presencia de ciertos detalles como una ofensa personal. No es contigo. Piensa que esas personas pueden estar estresadas o ansiosas, producto de sus situaciones personales. Pensar de esta manera te ayudará a ser más tolerante, más comprensiva, más paciente y, sobre todo, a sentir un bienestar contigo misma y en la relación que tienes con ellos en otros momentos. Fortalécete emocionalmente para que nada te afecte ni penetre tan profundamente; las situaciones no te afectan por lo que son en sí, sino por la  forma en que tú decides interpretar cada una de ellas.
  4. Sé más tolerante. La inflexibilidad y el perfeccionismo nos hacen exigir y demandar a los demás actitudes, comportamientos y detalles que definitivamente no podemos cambiar. Solamente podemos cambiar y transformarnos a nosotras mismas. Deja de ser tan exigente, tan competitiva y simplemente sé más tolerante. La tolerancia nos ayuda a aceptar a las personas tal y como son, resaltando sus elementos y características positivas y tomándolas en cuenta en el momento de acércanos a ellas para compartir una actividad en conjunto.
  5. Asume la responsabilidad de tus actos. De esto depende que tengamos relaciones más empáticas con los demás. Muchas veces hacemos culpables a los otros de los acuerdos o desacuerdos que enfrentamos, cuando en realidad somos nosotras con nuestras actitudes, con nuestros comentarios, con nuestra manera de ser y actuar, las que estamos promoviendo esos enfrentamientos. Mira hacia adentro, en lugar de ver a los demás; comienza por observarte a ti por dentro, a reconocer tus verdaderos sentimientos, tus verdaderos sentimientos. Las ideas que no expresas abiertamente, de alguna manera motivan las emociones que acompañan tus actos y tus comentarios; mirar hacia adentro hará que te llenes de sentimientos más positivos, que se reflejarán en tu manera de ser y actuar, especialmente en relación con otros.

M L Hoyos

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